Eclipse solar 21 de agosto del 2017 en EEUU

02/11/2017

El eclipse del 21 de agosto del 2017 fue más que un acontecimiento astronómico. En Carolina del Sur no había tienda sin un cartel haciendo referencia a la efeméride y era la excusa perfecta para todas las fiestas los días previos a la fecha clave. Los letreros luminosos de las enormes autopistas interestatales avisaban del eclipse. Si pasabas por un pueblo y había mercadillo, encontrabas seguro un puesto explicando el acontecimiento o promocionado un evento. En Columbia, capital de Carolina de Sur y prácticamente en centro de la banda del eclipse total, había programados más de 120 eventos para el día del eclipse.

 

Carolina del Sur, al ser el estado más al este, era la última oportunidad para vivir la experiencia del eclipse en el viaje de la luna interponiéndose al sol a 2300 km/h atravesando de oeste a este los EEUU. Este estado presentaba interesantes ventajas, algunas poco relacionadas con la astronomía: vuelos directos y más económicos, el encanto de las ciudades sureñas cargadas de historia y de sabor auténtico americano, así como un entorno de naturaleza muy atractivo. Pero además tenía una ventaja astronómica al ofrecer la mayor duración de la fase de totalidad del eclipse con hasta 2.36s, y puede parecer exagerado, pero poder disfrutar de 30 segundos extra en una experiencia tan extraordinaria no es desdeñable. Pero a la vez, Carolina del Sur era un estado arriesgado, con estadísticas de nubes poco favorables en esa época del año en comparación con otros estados, y las fechas del eclipse coincidían con el comienzo de la época de huracanes en el Atlántico.

 

 

 

En EEUU se esperaban unos 8 millones de visitantes a la banda central que definía la zona en la que se podía disfrutar de la fase total del eclipse, y el estado con más visitantes previstos era Carolina del Sur, con unos 2 millones. Columbia es la capital y ciudad más poblada del estado, justo en el centro de la banda de totalidad, y ese fue nuestro destino.

 

Al hacer el registro en los hoteles la pregunta obligada era, ¿vienes a ver el eclipse, verdad?, y en muchos de los hoteles te recibían con el obsequio de unas gafas protectoras. En Columbia en particular y en general en Carolina del Sur, el 99.9% de los que acudían a la franja central del eclipse eran estadounidenses, y todo el mundo se sorprendía de que una familia viajase desde España para ver el eclipse.

 

El día previo al eclipse no era fácil tomar una decisión de dónde observarlo, y no por falta de opciones ni de planificación, pero amenazaban nubes y moverse dentro de la franja unas decenas de km al este o al oeste podía significar la diferencia entre verlo o no verlo. Sin embargo, la actualización de la información respecto al tiempo local no era nada dinámica y la decisión fue acudir al Sesquicentennial State Park, conocido localmente como “Sesqui”, un maravilloso espacio natural de 1400 acres de pinos con un increíble lago, y situado a pocos km del hotel. El parque aportaba un entorno increíble para pasar el día, con espacios abiertos entre los enormes pinos para tener visión del sol sin ninguna luz artificial que pudiese molestar durante el eclipse. En el lugar había miles de familias, en un ambiente festivo, con cámaras, telescopios, o artilugios caseros para la observación como cartulinas con “pinhole”.

 

 

 

Las nubes estuvieron jugando con el sol durante todo el eclipse, respetándolo casi todo el tiempo hasta unos 10 minutos antes del momento clave, ocultándolo completamente para desesperación de todos. Afortunadamente, unos segundos antes del comienzo de la fase total, el sol reapareció y nos dejó disfrutar y fotografiar el increíble acontecimiento excepto los últimos segundos en los que el sol volvió a ocultarse para reaparecer unos 20 minutos más tarde.

 

Cuando el sol salió de entre las nubes unos segundos antes de la fase de totalidad, todo el mundo empezó a gritar de entusiasmo y se sumó la excitación del espectáculo cuando éste comenzó. No es posible describir la emoción de ver a simple vista el anillo de diamantes, las perlas de Baily, la corona o las protuberancias. En dos minutos y medio que pasan como segundos, no das crédito a lo que estás viendo, oyendo (la gente gritando “oh my god!”) y sintiendo que se hace de noche, ver aparecer estrellas (se podía ver perfectamente Regulus), la bajada notable de la temperatura ambiente, …

 

El equipo que llevaba para la observación y fotografía era una montura azimutal iOptron CubePro, muy ligera y portátil, un tubo TSED70Q equipado con filtro solar casero fabricado con film Baader , y una cámara Canon 60Da. Tomé fotos durante todo el eclipse, desde el comienzo, pasando por la fase de totalidad hasta el final. Algunas entre nubes, las últimas entre los enormes pinos del parque cuando el sol ya estaba más bajo. Todas las fotos están tomadas con el filtro excepto las de la fase de totalidad.

 

 

Antes del eclipse, éste era el aspecto que mostraba el sol, pudiéndose distinguir varios grupos de manchas solares. La orientación del sol no es exactamente la correcta dado que al utilizar una montura azimutal el sol se va mostrando girado dependiendo de su posición. Las fotos que se muestran se han girado de forma aproximada para compensar este efecto, pero no se ha buscado una orientación perfecta. Esta foto, que ocupa todo el campo de visión de la cámara, está tomada con una lente Barlow x2, que no se usó para el resto de fotos.

 

 

 

A continuación se muestra una composición de la primera parte del eclipse, desde su inicio hasta el eclipse total:

 

Justo cuando el eclipse total estaba terminando, se interpusieren completamente unas nubes, que no permitieron ver el final de la fase de totalidad, pero dejaron unas imágenes muy espectaculares:

 

 

A partir de este momento, el eclipse dejó de interesar al 100% de los miles de personas que habían acudido al "Sesqui", con la única excepción del que escribe este blog que quería tener un registro fotográfico de las fases parciales hasta la finalización. La composición que se muestra a continuación es el resumen de la última hora y media del eclipse.

 

 

 

Las dos primeras fotos de la secuencia están afectadas por las nubes, pero de nuevo el cielo se despejó y se pudo fotografiar la secuencia parcial del final del eclipse. La última foto parece un efecto de las nubes, pero no es así, y su aspecto se debe a que el sol estaba ya suficientemente bajo para quedar semi oculto entre los altísimos pinos del parque. La foto que se muestra a la derecha da fe de ello.

 

 

 En la siguiente foto se muestra la composición completa del eclipse:

 

 

Sin embargo, para apreciar el momento central del eclipse, la fase de totalidad, es preciso mostrar fotos a tamaño completo de los instantes más relevantes. La primera foto muestra el anillo al inicio de la fase total:

 

 

La siguiente foto muestra el momento justo del eclipse total, pero resaltando las protuberancias, con un color rosado, tal como se apreciaba a simple vista:

 

 

También en el momento del eclipse total, la foto que se muestra a continuación resalta la corona:

 

 

La diferencia entre las dos fotos anteriores, ambas tomadas durante del eclipse total, difieren sólo en el tiempo de exposición.

 

Uno de las sensaciones más increíbles del eclipse fue sentir que se hacía de noche, tanto visualmente (aunque esperaba mayor oscuridad ambiente de la que realmente hubo) como por la bajada de temperatura. Y uno de los aspectos en los que tenía curiosidad es si se podían ver estrellas entorno al sol. De hecho, era muy fácil ver al menos una estrella a la izquierda y debajo del sol, que después comprobé que era Regulus:

 

 

Durante el eclipse total lo que vemos es la luna delante del sol completamente oscura, pero ¿es realmente así? ¿puede observarse algún detalle de la luna?. A simple vista desde luego que no, pero si tratamos un poco la imagen, podemos revelar algunos detalles de la superficie de luna, dado que la oscuridad no es total pues el brillo de la tierra es capaz de iluminarla muy tenuemente. La siguiente fotografía es la misma que la anterior de la corona pero tratada para resaltar el contraste en los tonos oscuros de la superficie de la luna. Si nos fijamos (hay que esforzarse un poco para ver las tenues diferencias de grises), veremos que las zonas más oscuras coinciden con los mares de la superficie lunar.

 

 

Durante los días previos al eclipse y no digamos la propia mañana del día 21, la obsesión era la amenaza de nubes. Es indudable que un cielo nuboso puede arruinar completamente la esperada experiencia del eclipse. Pero si las nubes hacen su juego de aparecer y desaparecer, puede darse la circunstancia de que con un poco de buena suerte se pueda disfrutar del eclipse y a la vez permitir obtener algunas fotografías especiales en las que la luz del sol eclipsado se combine con las nubes u obstáculos como las ajugas de los pinos para crear juegos de luces, sombras y colores irrepetibles. 

 

Cada 18 meses aproximadamente hay un eclipse total de sol en alguna parte del planeta. No sabía y ni siquiera me había parado a pensar que hay gente que se dedica a "perseguir" eclipses totales, y por supuesto los contabiliza como trofeos. La verdad es que después de experimentar el primero, entiendo que pueda existir esta pasión!

 

Según dicen los cazadores de eclipses...

 

“You never forget your first kiss … you always remember your first time in the shadow”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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